Si por un motivo vivo más bien lejos de la ciudad es por varias razones, pero una de ellas, y primordial es una de las cosas que más me ocurren cuando intento adentrarme en esa jungla de coches, pitidos, motoristas suicidas, peatones imprudentes y todas esas cosas que todos hemos hecho alguna vez... perderme en la ciudad!
Tengo una facilidad increible, creo que me viene de fábrica, recuerdo una vez, era pequeña, vale.. no, no era tan pequeña, pero recuerdo que iba con mi madre, fuimos a un supermercado, de esos de barrio de toa la via (you know..), me despisté un momento mirando nosequé estantería y cuando me giré no había ni carro ni madre. Sola y desamparada, a tan solo unos estantes de la línea de cajas y seguramente la señora madre por ahí buscándome. Pues me perdí. Sí, triste pero cierto. Estuve una hora dando vueltas por el supermercado, así que aproveché la ocasión para ir merendando mientras buscaba sin resultados a mi señora madre.
Al fin la encontré. Bueno, ella me encontró a mi, desde entonces supe que mi vida iba a estar marcada por la ausencia de orientación y demás cosas que no comentaré.

Y en Barcelona me pasa lo mismo, no es que busque a mi madre, ni al carro, pero siempre que intento ir a algún sitio, ya sea de ida o de vuelta acabo por Collserola, por Hospitalet o en cualquier otro lugar donde Cristo perdió el gorro.

Desde aqui, un llamamiento a todos los que se han sentido perdidos alguna vez, unamos nuestras fuerzas o recaudemos un fondo para que incrementen las señales para tontos, like me, que un día deciden ir a ver a una amiga a Tordera y acaban de camino a Valencia.

C`est la vie.


Pd. Llamarme ñoña o cursi, pero en esos trayectos no sé porqué carajo, no deja de sonar esta canción en la radio, y no me queda otra... que cantarla a grito pelao mientras conduzco. Total... algo tendré que hacer, no¿?

Vas por la calle, suena una canción, te viene un olor, y... ¡Zas! Ya la has cagado. No, no hablo de pisar un regalito procedente de algún culo canino o de encontrarte un boleto premiado, hablo del recuerdo, que es mucho peor que esas dos cosas juntas.
Y piensas, y eso al fin y al cabo es lo peor que puedes hacer... pensar. Qué idiotez, a quién se le ocurriría semejante desfachatez? Darnos el poder de maquinar y arrancar de cuajo y sin miramientos historias pasadas o finalizadas. Pues alguien tuvo que ser, pero eso lo dejaremos para otro momento.
Su olor... qué típico. Cuánta gente en el mundo utilizará esa colonia... Muchas personas, demasiadas, o quizás todas las de mi barrio, porque parece ser que por allí donde voy se presenta esa sensación.
Y de repente me doy cuenta de que te recuerdo, y no me quejo, es lo que hay! Y con los momentos puntuales vienen los pensamientos habituales, y de esa habitualidad aparece una asiduidad (que ya no sé si es el órden correcto) y por un momento olvido todas las cosas malas que vivimos y que no quiero y deseo que ese olor aguante un poco más en el aire, que no se esfume ni desaparezca, entonces miro y busco su procedencia, de espaldas a veces se parecen a ti, pero entonces tiemblo y desaparezco.


Ojú, que agusto me he quedao.


No sé lo que tienen los 6 de Octubre que no tengan un 3 o 4, seguramente nada de especial, el sol ha salido por mi ventana, mi gata me ha despertado jugando con un ratón de juguete, la casera me ha dado los buenos días en cuanto he salido al balcón y de pronto el móvil ha empezado a sonar hasta que se ha cansado. Y es que hoy, es mi cumpleaños.

Un año más vivido y los que quedan... unos se van y otros entran de nuevo aqui, en esta... mi vida. Gracias, a los que están y a los que no, porque sé que se han acordado de mi, solo porque soy un poco más sabia y ya sabeis que yo... No sé lo que tienen los 6 de Octubre que no tengan un 3 o 4, seguramente nada de especial, el sol ha salido por mi ventana, mi gata me ha despertado jugando con un ratón de juguete, la casera me ha dado los buenos días en cuanto he salido al balcón y de pronto el móvil ha empezado a sonar hasta que se ha cansado. Y es que hoy, es mi cumpleaños.


... te voy a olvidar"


Solo es necesaria una palabra para poner fin a algo, el propio término ya lo dice... pero se pueden decir de mil maneras, cada uno escoge la suya. No me gusta decir adiós, ni un tenemos que hablar, ni un recoge tus cosas, de hecho, detesto las despedidas, y aunque a veces se me escape un nunca , automáticamente se convierte en un siempre con otro significado.

Y no hablemos del basta, ese que en ocasiones sale de nuestras bocas y a los dos días se deshace porque es incapaz de mantenerse con fuerza suficiente para evitar coger de nuevo su llamada.

Por ello, y por todas las veces que he dicho nunca más, ahora abro la boca y me quedo callada, creo que es la forma más sensata de permitir que de una vez por todas nunca.... me olvides.


Siento la ausencia, esto de no estar sin internet... es lo que tiene. Que se vive mejor.


Un viaje con encanto, largas horas al volante, muchas de ellas perdidas en medio de la montaña, pero con la mejor compañía merecida en el largo trayecto. Un sinfin de imágenes revolotean en nuestras cabezas, recuerdos de unas vacaciones que apenas hace unos días que hemos dejado atrás. Miles de instantes juntas pero no revueltas entre la oscuridad, huyendo de ruidos aterradores (jaja) y empujones traseros. Noches de cena impresionante, de sandwixes de paté de jamón o atún (a elección propia), ríos, pozas que no existen y perros de 7 metros de altura (¬¬').
Un buen sabor de boca para este primer día de trabajo, una bienvenida a la depresión post-vacacional que no deja indiferente a nadie. Un viaje pendiente que llena de mariposillas mi estómago, contando los días para viajar de nuevo. Ripoll. Yo.


Mis pasos son lentos, pero seguros, el suelo es de piedra y en muchos tramos hay bastante gravilla. No es que viva en un pueblo deshabitado, pero prefiero evitar las aceras.

Hace calor, bastante, aunque mucho menos que en las grandes ciudades. La gente es simpática y amable, hogareños y un poco gruñones.

A veces me paro, y miro hacia abajo, mis pies me delatan, es mucho camino andado. Suena el teléfono y no puedo evitar ponerme a temblar, no la esperaba quizás. La noticia no me deja indiferente, era de esperar, no sé si por ser ella o porque ya me tenía acostumbrada a este tipo de decisiones, pero sigue doliendo un poco, es algo inevitable.




Una firma que me delata, una huella que dejar, no es que haya necesidad de gritar mi nombre, pero quién sino lo hará?



Sigo mi trayecto, sin mucho que pensar, disimulo unas lágrimas mientras tú te vas.

Sobra uno.
Está claro, almenos en mi caso, o mejor dicho... en mi casa. Y es que es tan pequeñita que pensando y pensando en el tipo de persona con quien podría compartir esta etapa sería un pinipon o en su defecto uno de Lego.
Llevo unos días de arriba para abajo, mirando, comparando y comprando lo más asequible relación calidad-precio. He arrasado en las tiendas de <20duros>, ya han hecho el Agosto, y nunca mejor dicho.

En fin, por hoy poco más, os dejo con el anuncio para que se os pegue la cancioncita y no sea yo la única pardilla que esté todo el día tarareando la dichosa musiquilla.